Kurupirachiga
Historia de la kurupira
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Código ISO
spa
Código Glottolog
stan1288
Familia Lingüística
Indo-europeo
Publicado por
Universidad Nacional de Colombia, sede AmazoniaResumen
El antropólogo Hugo Armando Camacho introduce en Español el cuento de la Kurupira y hace una breve reflexión sobre la importancia y el aprendizaje que brindan las plantas medicinales, así como el valor de la cultura. Luego, el abuelo Horario Peña narra en Magütá la historia de la Kurupira, dueño de los animales. Cuenta que había un abuelo que trabajaba con la siringa (karu). En su camino siempre pasaba por debajo del árbol wochine, conocido como lupuna o ceiba, que es la casa de la Kurupira. Cada vez que cruzaba por allí, sentía que algo se movía. Un día decidió hacer una prueba: dejó un cigarrillo debajo del árbol para ver qué ocurría. Al regresar al día siguiente, no lo encontró, y fue entonces cuando comprendió que allí habitaba un ser sobrenatural: la Kurupira. De repente, el abuelo escuchó el llanto de un bebé. Se acercó y, al levantarlo, descubrió que en realidad era un hombre gigante: la Kurupira. Este le agradeció por ayudarlo y lo invitó a su casa. Allí le ofreció distintas bebidas, de color blanco y de color rojo. El abuelo eligió la bebida blanca, porque era buena, mientras que la roja representaba lo maligno. Así pasó un mes en la casa de la Kurupira, donde aprendió a ser médico tradicional. Ese fue el don que recibió: el poder de curar. Tras el proceso de aprendizaje, ya estaba preparado para sanar tanto enfermedades espirituales como físicas. La Kurupira, además, le limpió los oídos para que pudiera escuchar los llantos de su familia, en especial de su madre. Finalmente, lo hizo regresar con ellos, advirtiéndole: “No debes contar dónde estuviste”. Esta historia enseña la importancia de pedir permiso antes de entrar al monte.
The anthropologist Hugo Armando Camacho introduces in Spanish the story of the Kurupira and briefly reflects on the importance and learning provided by medicinal plants, as well as the value of culture. Then, the elder Horacio Peña narrates in Magütá the story of the Kurupira, master of the animals. He tells of an old man who worked with siringa trees (karu). On his way, he always passed under a wochine tree, known as lupuna or ceiba, the house of the Kurupira. Each time he passed by, he felt something moving. One day, he decided to test it: he left a cigarette under the tree to see what would happen. When he returned the next day, he did not find it, and he realized that a supernatural being inhabited the tree: the Kurupira. Suddenly, he heard a baby crying. He approached and, upon lifting it, discovered it was actually a giant man: the Kurupira. The Kurupira thanked him for helping and invited him to his home. There, he offered different drinks, white and red. The old man chose the white drink because it was good, while the red represented evil. He spent a month in the Kurupira’s house, learning to be a traditional healer. This was the gift he received: the power to heal. After the learning process, he was prepared to treat both spiritual and physical illnesses. The Kurupira also cleaned his ears so he could hear his family’s cries, especially his mother’s. Finally, the Kurupira sent him back home, warning: “You must not tell where you were.” This story teaches the importance of asking permission before entering the forest.


